Bambú japonés

No hay que ser agricultor para saber que una buena cosecha requiere de buena semilla, buen abono y riego constante.

También es obvio que quien cultiva la tierra no se para impaciente frente a la semilla sembrada, halándola con el riesgo de echarla a perder, gritándole con todas sus fuerzas: ¡Crece, maldita seas!

Hay algo muy curioso que sucede con el bambú japonés y que lo transforma en no apto para impacientes: Siembras la semilla, la abonas, y te ocupas de regarla constantemente.

Durante los primeros meses no sucede nada apreciable. 
En realidad no pasa nada con la semilla durante los primeros siete años, a tal punto, que un cultivador inexperto estaría convencido de haber comprado semillas infértiles.

Sin embargo, durante el séptimo año, en un período de sólo seis semanas la planta de bambú crece ¡más de 30 metros! ¿Tardó sólo seis semanas en crecer? No, la verdad es que se tomó siete años y seis semanas en desarrollarse.

Durante los primeros siete años de aparente inactividad, este bambú estaba generando un complejo sistema de raíces que le permitirían sostener el crecimiento que iba a tener después de siete años.

En la vida cotidiana, muchas veces queremos encontrar soluciones rápidas, triunfos apresurados, sin entender que el éxito es simplemente resultado del crecimiento interno y que éste requiere tiempo.

Quizás por la misma impaciencia, muchos de aquellos que aspiran a resultados en corto plazo, abandonan súbitamente justo cuando ya estaban a punto de conquistar la meta.

Autor desconocido

Publicado en on 24/01/2012 at 18:41  Comentarios (5)  
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El amor a si mismo

La amistad consigo mismo, es como la perla de gran valor, adquiriendo esta riqueza, se adquiere todo lo demás.

Lejos de hacernos egoístas, nos hace más generosos. Si estás en paz con tu alma, estarás en paz con el cielo y con la tierra, nadie puede ayudar a otro sin ayudarse a sí mismo.

Nos enfermamos cuando no nos amamos. ¿Quién puede dar lo que no tiene?

El amor es libre o no es. No se puede forzar ni prescribir, nace en la libertad o no existe.

Lo que se hace libremente jamás puede llamarse sacrificio. La libertad con que se obra, es lo que lo distingue, entonces no es sacrificio, sino un don.

El egoísmo es la falta de amor a sí mismo, tal como la sobreprotección revela la falta de amor al otro.

Para ser genuinamente humilde, hay que amarse a sí mismo. El reconocerse, no es humillación que revela no amarse.

El soberbio, pedante, prepotente, intenta compensar el déficit de amor a sí mismo. Un corazón tierno, ennoblece nuestras esperanzas, pues nos convertimos en lo que creemos y esperamos.

“Necesito de mi plenitud para la tuya”. Nos damos a nosotros lo que damos a los otros, porque todos somos UNO.

« La vida es como una moneda, puedes gastarla como desees, pero sólo puedes gastarla una vez».

Autor desconocido

 

Publicado en on 23/01/2012 at 18:18  Comentarios (7)  

No hay respuestas

Hay momentos en la vida que no tienen respuesta ni explicación; sucesos, acontecimientos, experiencias vividas, tantas cosas que no sabemos por qué suceden o por qué las debemos vivir.

Muchas veces nos quedamos estancados buscando las respuestas y no avanzamos, porque nos da miedo continuar en medio de la incertidumbre que nos produce el no entender y no aceptar esas cosas que nos han de pasar.

Amores que llegan y se van sin avisar, heridas, vacíos, enfermedades, caídas, pérdidas, caminos que se abren, 
puertas que se cierran, circunstancias que afrontar, 
decisiones que tomar.

Todo ello invade nuestra mente, llenándola de preguntas inciertas que no encuentran respuestas, nos llenan de angustia, atentan contra nuestra fe, se convierten en la piedra en el zapato que no nos deja seguir.

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Publicado en on 10/01/2012 at 21:46  Comentarios (14)  

Feliz Año Nuevo

 

Publicado en on 31/12/2011 at 17:11  Comentarios (19)  

Nosotros generamos todo


El trabajo debería ser para llenar de innovaciones la mente, y de orgullo el corazón. No para que el corazón se corrompa y la mente se envilezca. Y uno se sienta desagraciado con él.

No procedemos de buena madera. Venimos de un sistema capitalista desacertado y deformado. O de un sistema imperialista dictatorial y tiránico. La diferencia es que un sistema reduce la felicidad y otro la anula. ¡Pero ninguno la mejora!

Una cosa es la creencia pasiva, y otra la ideología militante. La gente moral es silenciosa y retraída. Los amorales son activos, y vociferantes.

Nosotros somos el acontecer de la historia, los creadores de los acontecimientos. Los que provocamos y generamos todo lo que pasa en el mundo.

El tejido de la vida lo hace nuestra aguja.

El mapa del mundo, lo hace nuestro ingenio.

La estrategia, la elabora nuestra inteligencia, mientras suben los préstamos baja la economía.  Mientras sube la ambición, baja la felicidad y la paz.

Autora: Z. Bacardí de Argamasilla

Publicado en on 02/11/2011 at 17:50  Comentarios (3)