Recomenzar

Perdí un juguete que me acompañó en mi infancia, pero gané el recuerdo del amor de quien me hizo ese regalo.

Perdí mis privilegios y fantasías de niño, pero gané la oportunidad de crecer y vivir libre.
Perdí a mucha gente que quise y que amo todavía, pero gané el cariño y el ejemplo de sus vidas.

Perdí momentos únicos porque lloraba en vez de sonreír, pero descubrí que es sembrando amor, como se cosecha amor.

Perdí muchas veces, muchas cosas en mi vida; pero junto con ese “perder” hoy intento el valor de “ganar”. Porque siempre es posible luchar por lo que soñamos y porque siempre hay tiempo para empezar de nuevo.

No importa en que momento te cansaste. Lo que importa es que siempre es necesario recomenzar.

Recomenzar es darse una nueva oportunidad, es renovar las esperanzas en la vida y lo más importante… es creer en uno mismo.
¿Sufriste mucho en algún período?… fue aprendizaje.

¿Lloraste mucho?… sirvió para limpiar el alma.
¿Sentiste rencor?… fue para aprender a perdonar.
¿Estuviste solo en un momento?… tal vez fue porque cerraste la puerta.

¿Te sentiste solo?… mira alrededor y encontrarás mucha gente que espera tu sonrisa para acercarse más a ti.

Hoy es un excelente día para comenzar un nuevo proyecto de vida.
Mira alto, sueña alto, anhela lo mejor; la vida nos trae lo que anhelamos. Si pensamos pequeño, vendrá lo pequeño, si pensamos firme en lo mejor, en positivo y luchamos para alcanzarlo, eso llegará.

Recuerda que aquellos seres cuyas vidas has tocado y aquellos otros que te han dejado su huella, siempre ocuparán un lugar especial en tu corazón.

Arroja lo malo a la basura, límpia tu corazón y estarás listo para una nueva vida y para un nuevo amor.

Si toda la vida es un camino y toda la vida es una búsqueda, acepta(aunque duela) que toda la vida es una despedida. Y eso es crecer y acercarse a la plenitud.

Despedirte de lo bueno que viviste, sin temor al futuro.

Despedirte es dejar correr el río de la vida, que se lleva las aguas que estás viendo, para que aparezcan ante tus ojos aguas que todavía no viste y que están viniendo.

Confía en la vida, confía en ti y … ¡recomienza!

Tener y retener

Las realidades más grandes y más bellas, tanto más las tendrás cuanto menos las poseas y retengas.

Si quieres tener el mar, contémplalo, y abre tus manos en sus aguas y todo el mar estará en ellas; porque si cierras tus manos para retenerlo, se quedarán vacías.

Si quieres tener un amigo peregrino, déjalo marchar y lo tendrás; porque si lo retienes para poseerlo, lo estarás perdiendo, y tendrás un prisionero.

Si quieres tener el viento, extiende tus brazos y abre tus manos y todo el viento será tuyo; porque si quieres retenerlo te quedarás sin nada.

Si quieres tener a tu hijo, déjalo crecer, déjalo partir, y que se aleje, y lo tendrás maduro;
porque si lo retienes poseído lo pierdes para siempre.

Si quieres tener el sol y gozar de su luz maravillosa abre los ojos y contempla;
porque si los cierras para retener la luz que ya alcanzaste, te quedarás a oscuras.

Si quieres vivir el gozo de tener, libérate de la manía de poseer y retener.
Goza de la mariposa que revolotea, goza del río que corre huidizo,
goza de la flor que se abre cara al cielo; goza teniendo todo y sin poseerlo, retenerlo.

¡Sólo así gozarás de la vida, sabiendo que la tienes sin poseerla, dejándola correr sin retenerla!

Tenacidad

Voy a seguir adelante aunque todo parezca perdido. Voy a insistir porque la perseverancia convierte en fuerte al débil.

Aún tengo fuerzas como el atleta que llega a la meta, feliz de haber superado los instantes de desaliento.

Con una firme confianza soy capaz de alejar las dudas y con una esperanza recia soy capaz de dominar el desánimo.

Me abro camino como el agua que avanza incontenible hacia el océano. Vuelvo con la tenacidad de las gaviotas cuando el viento es contrario.

Sé que puedo recobrar el entusiasmo si recuerdo triunfos vividos y crisis que antes he superado.

Sé que nada me puede detener si cuento con aquellos que me quieren, con el poder de la fe y la energía del amor.

No hay tempestad sin calma y no hay noche sin amanecer. No me desespero porque el abecedario del dolor también tiene su letra zeta. Con mucha fortaleza voy a salir adelante ya que ninguna crisis doblega a las almas fuertes.