Decisiones en la oscuridad


Cierta vez durante el verano un grupo de excursionistas viajó a la playa, llegando ya cuando había oscurecido debido a muchos retrasos.

Debían caminar 2 km por la playa hasta el campamento, pero no llevaban linternas, aún así decidieron caminar el trecho en medio de la oscuridad.

Llevaban ya cierto trecho recorrido cuando encontraron la saliente de un río, pero no podían apreciar que tanto debían atravesar ni qué tan hondo era.

No sabían que hacer, y aún teniendo una radio no se comunicaron, y se aventuraron a cruzar a ciegas. Pero el río era muy profundo y con una corriente muy fuerte, así que perdieron sus bolsos y todo lo que llevaban y apenas llegaron al otro lado.

Continuaron finalmente hasta llegar al campamento.

Al día siguiente volvieron a ver si había quedado algo de sus cosas, y vieron que apenas unos metros arriba de donde cruzaron había unos troncos que hacían de puente.

Muchas veces, nos sucede esto mismo, y tomamos decisiones en medio de problemas, dificultades, problemas o angustias, y lo peor es que no pedimos guía ni ayuda.

Por este motivo, nos suceden cosas de las cuales luego nos arrepentimos.

La mayoría de las veces suele haber un “puente” que nos lo  facilita, sin embargo, por todo lo que nos rodea solemos no verlo.

Si estás pasando por una situación difícil no tomes decisiones a la ligera, espera  hasta  tener la luz que te  guíe para poder ver lo correcto.

Publicado en on 07/06/2008 at 0.21 Comentarios (0)

Dos días a la vez



Hay dos días en cada semana que no deben preocuparnos, dos días que no deben causarnos ni tormento ni miedo. Uno es ayer con sus errores e inquietudes, con sus flaquezas y desvíos, con sus penas y tribulaciones. Ayer se marchó para siempre y está ya fuera de nuestro alcance. Ni siquiera el poder de todo el oro del mundo podría devolvernos el ayer. No podremos deshacer ninguna de las cosas que ayer hicimos; no podremos borrar ni una sola palabra de las que ayer dijimos. Ayer se marchó para no volver.

El otro día que no debe preocuparnos es el mañana con sus posibles adversidades, dificultades y vicisitudes con sus halagadoras promesas ó lúgubres decepciones.

Mañana está fuera de nuestro alcance inmediato. Mañana saldrá el sol, ya para resplandecer en un cielo nítido o para esconderse tras unas densas nubes, pero saldrá .

Hasta que no salga no podemos disponer de mañana, porque todavía mañana está por nacer. Sólo nos resta un día, hoy. Cualquier persona puede confrontar las refriegas de un solo día y mantenerse en paz. Cuando agregamos las cargas de esas dos eternidades, ayer y mañana, es cuando caemos en la brega y nos
inquietamos.

No son las cosas de hoy que nos vuelven locos. Lo que nos enloquece y nos lanza al abismo es el remordimiento o la amargura por algo que aconteció ayer y el miedo por lo que sucederá mañana. De suerte que nos conformaremos con vivir un solo día a la vez para mantenernos saludables y felices.

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Dos graves errores


Dos muy graves errores que puede cometer una persona que aspire a realizarse y a lograr algo importante en la vida, y los cuales son las principales razones de fracasos, amarguras, depresiones, relaciones deterioradas y muchas otras calamidades que nos llevan a la tristeza y la desesperanza, son:

El vicio de buscar siempre a quien culpar de todo lo que nos pasa, en lugar de mirar nuestras responsabilidades en el hecho.

La mala costumbre de estar criticando y quejándose de todo, en lugar de buscar el lado positivo de cada experiencia.

Cuando entendamos que nuestras decisiones influyen en las vidas de otros y que de nada sirve buscar un culpable sino buscar la solución habremos aprendido a convertir este en un mundo mejor. Recuerda que señalando culpables, criticando y quejándose ningún problema se soluciona.