La bondad no hace alarde



Durante el verano la familia se iba casi todos los días a la playa, y a diario los niños veían a una viejecita que buscaba algo en la arena. Le fueron tomando confianza pero ella sólo les regalaba una sonrisa.

Los papás se sintieron un poco molestos porque no les inspiraba confianza. 
Hasta que un buen día la viejecita dejó de ir a la playa y recién se descubrió que la mujer, en un intento de hacer algo que valiese la pena, recogía restos de vidrios para que los niños no se cortasen y pudiesen corretear felices.

Hay muchas maneras de sentir la alegría y la felicidad. La mejor felicidad no es el reconocimiento, sino el bien que generosamente hagas, aunque los demás no se den cuenta.

La mejor felicidad es hacer el bien por el bien mismo. No es la que cobras y te pagan al día, sino la que los demás ignoran pero tu corazón reconoce.

La mejor felicidad no es la que se publica en las primeras páginas, sino la que tú escribes en las páginas de tu corazón. La mejor felicidad es fruto de aquella bondad 
que nadie conoce hasta que sienten su falta.

Hay muchos que buscan nada más que las alabanzas de los demás. Ellos nunca sienten felicidad por lo que hacen, se alegran por lo que reciben.

Tu mejor inversión es la que nunca vas a cobrar de los niños que juegan en la playa.  
Sentirte feliz por lo que haces ya es suficiente recompensa.

¿Por qué esperar siempre a que los demás cumplan con su deber para que tú 
puedas hacer el bien ahora mismo? ¿Por qué tener que institucionalizar siempre el hacer el bien? Esto le toca a aquel y esto le toca al otro.

La bondad es algo más que cumplir con las instituciones. Es fruto del corazón que está siempre por encima de todo.

¿Por qué para hacer un favor debo esperar a que tú me lo hayas pedido?

Con la bondad no se trafica. No se compra ni se vende.

El día que no tengas nada que hacer vete a la playa y recoge lo que puede ser un peligro para los demás. Luego, date un fresco baño, verás qué rica te sabe el agua 
lavando el sudor de tu generoso servicio.

Autor: Clemente Sobrado

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Published in: on 11/02/2012 at 20:47  Comments (12)  

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12 comentariosDeja un comentario

  1. Muy bueno, gracias, saludos, Cristina.-

  2. ESTA MUY BONITO,MUCHAS GRACIAS¡ saludos¡

  3. LINDO, MUCHAS GRACIAS

  4. Hermosa enseñanza.Nunca será tarde para aprender algo nuevo en pos de nuestros semejantes.BONITO . GRACIAS: 11/febrero /2012 SERGIO.

  5. Preciosa historia,transmite valores que hacen mucha falta.

  6. Muchos deberiamos de aprender de esa “viejecita”.Lindisimo.

  7. los amoooo

  8. Me encantan ya que no solo es leerlo sino llevarlo a la práctica y ayuda a comprender a nuestros semejantes, es muy emotivo para mi y para muchos que quieran ser mejor cada día Los felicito y gracias los exhorto para que sigan dándonos esta orientación. Clau

  9. Jesucristo, mi maestro, dió la mayor muestra de bondad: dar su vida por mí en la cruz del calvario, murió para que nosotros vivamos, pagó por nuestros pecados, si le aceptamos, seremos salvos.

    Barbara

  10. PRECIOSA REFLEXION

  11. Precioso me encanto esta reflexion

  12. Hermosa enseñanza, hermosas palabras y hermosa historia.
    Muchas gracias!!!


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