Palabras de un reloj


Trabajo más que cualquier mortal, pero más fácilmente porque lo hago segundo a segundo.

Tengo que hacer miles de tic-tacs para formar un día, pero dispongo de un segundo para hacer cada uno de ellos. No los quiero hacer todos a la vez.

Nunca me preocupo de lo que hice ayer, ni de lo que tendré que hacer mañana. Mi ocupación es de hoy… ¡aquí y ahora!

Sé que si hago lo de hoy bien, no tendré que molestarme por el pasado ni preocuparme por el futuro.

Tú, que eres persona, si quieres vivir tranquilo y tan feliz como yo, no trates de vivir toda tu vida, ni echarte todo el peso de tu trabajo en un solo día. ¡Vive ahora!

Haz el trabajo de cada día en su día. Te convencerás de que si se toma tiempo, siempre hay tiempo para todo.

Hay un modo difícil de hacer el trabajo que tiene que hacerse.

Si quieres encontrar el modo fácil… ¡mírame a mí! Nunca me preocupo, nunca me apresuro… ¡pero nunca me retraso! Lo que tengo que hacer… ¡lo hago!… ¡Ese es el secreto!

Autor desconocido

Publicado en  on 23/11/2009 at 09:21 Dejar un comentario

Pesca para toda una vida

Tenía once años e iba a pescar cada vez que podía, desde el muelle de la cabaña de su familia ubicada en una isla en medio de un lago de Nueva Hampshire.

Un día antes de que se abriera la temporada del róbalo, él y su padre fueron a pescar al caer la noche, atrapando molas y perchas con gusanos. Luego puso una pequeña mosca plateada y practicó el lanzamiento. El anzuelo golpeaba el agua y hacía pequeñas olas de colores bajo el sol del crepúsculo, luego olitas plateadas cuando la luna se elevó sobre el lago.

Cuando su caña se dobló, supo que había algo enorme en el otro extremo. El padre observaba con admiración cómo el niño arrastraba con habilidad al pez a lo largo del muelle.

Por fin, rápidamente levantó del agua al agotado pez. Era el más grande que jamás había visto, pero era un róbalo. El niño y su padre miraron el hermoso pez, con las agallas moviéndose a la luz de la luna. El padre encendió un fósforo y miró su reloj. Eran las diez de la noche, dos horas antes de que se abriera la temporada. Miró el  pez y luego al niño.

Tendrás que devolverlo, hijo- dijo.

¡Papá!- gritó el chico.

Habrá otros peces- dijo su padre.

No tan grandes como éste- gritó el chico.

Miró el lago. No se veía ningún pescador ni botes bajo la luna. Volvió a mirar a su padre. Aunque nadie los había visto, ni nadie podía saber a qué hora había pescado el pez, el chico advirtió por la firmeza de su padre que la decisión no era negociable.

Lentamente sacó el anzuelo de la boca del enorme róbalo y lo devolvió a las negras aguas.  El pez movió su poderoso cuerpo y desapareció. El niño sospechaba que nunca volvería a ver un pez tan grande.

Eso ocurrió hace treinta y cuatro años. En la actualidad el niño es un exitoso arquitecto de Nueva York. La cabaña de su padre está siempre en la isla en la mitad del lago. Lleva a su propio hijo y a sus hijas a pescar desde el mismo muelle. Y tenía razón. Nunca volvió a pescar un pez tan magnífico como el que atrapó esa noche de tantos años atrás. Pero ve ese mismo pez cada vez que se enfrenta con el tema de la ética. Pues, como su padre se lo enseñó, la ética es un simple asunto de bien o mal.  Sólo la práctica de la ética es lo difícil.

¿Hacemos el bien cuando nadie nos mira?

¿Nos negamos a hacer las cosas de cualquier manera para entregar el plano a tiempo?

¿O nos negamos a comprar acciones basándonos en información que sabemos que no deberíamos tener?  No lo haríamos si nos hubieran enseñado a devolver el pez al agua cuando éramos chicos. Pues habríamos aprendido la verdad,  a decisión de hacer el bien vive fresca y fragante en nuestra memoria.

Es una historia que le contaremos con orgullo a nuestros amigos y nietos.  No sobre cómo tuvimos ocasión de burlarnos del sistema y aprovecharnos de él, sino sobre cómo hicimos lo correcto y nos llenamos de fuerza para siempre.

Autor desconocido

Publicado en  on 22/11/2009 at 18:39 Dejar un comentario

Pesimismo


No eres un pesimista porque estás triste por una herida profunda en el corazón o un conjunto de males que te afligen.

No eres un pesimista tampoco cuando estás profundamente entristecido por el insoportables sufrimiento de tantos inocentes, por la violencia o la injusticia en el mundo.

Pesimista es aquel que toda la vida permanece en una habitación oscura en la que sigue desarrollando “ideas negras”.

Pesimista es aquel que anuncia la lluvia cuando sale el sol, que, cuando todo va bien, afirma que durará poco, que se interroga acerca de la verdaderas intenciones de una persona amable.

El pesimista tiene “mala vista” porque nunca se entera de las buenas noticias. Nota más el frío que el calor. Nota más el dolor que la alegría.

Diagnóstico medico:
“El pesimista tiene una influencia nefasta sobre la digestión y la presión sanguínea”.

Conclusión:

“Los optimistas viven más tiempo que los pesimistas”.

P.D. “Los que no viven, están ya muertos mucho antes de ser sepultados”.

Autor: Phil Bosmans

Piensa…


Piensa que no sabes si hay mañana, y sí que hubo ayer, porque pasó y no está.

Piensa que es hoy lo que tienes en tus dedos, en tus manos heladas el hoy yace, no lo ahogues al nacer y vive vivo.

Piensa que las calles y las plazas, que los árboles y ríos, que los pueblos y sus gentes son de todos. Que son tuyos.

Y aunque estés agotado no te bajes de esta casa sin tejado que es el mundo, no te alejes de este tiempo que es el tuyo.

Piensa en lo que puedes hacer con tu mirada, las palabras muchas veces son capaces de desplazar emociones, de cambiarlas, de mudarlas, de ensuciarlas o limpiarlas.

Piensa que tu vida es tuya porque sólo tú la vives, y todo lo tuyo es único. Sé tú mismo, escucha tú corazón.

Piensa que hoy puede ser el día de tú vida. Tú momento. Cada día. Cada hora….

Autor desconocido

Publicado en  on 21/11/2009 at 13:40 Dejar un comentario

Aspectos de la vida ( III )

 

Imagen 31

No midas por años

No midas por años, sino por el arte y la forma que has adoptado para vivirlos.

No envejezcas antes de tiempo: valora la vida hasta el final.

El tiempo no depende de nosotros, pero sí los “grados de vejez” en que inconscientemente nos vamos situando.

El envejecimiento no es un momento del tiempo, sino el instante preciso en que renunciamos a vivir.

Se envejece con pocos años, y no se envejece nunca.
Se envejece con buena salud y se conservan bríos con grandes impedimentos.

Se envejece con soledad y tristeza, y se estiran los años con un espíritu fuerte e indomable.

No se necesita la muerte para convertirnos en polvo, ¡basta perder el interés por todo lo que nos rodea!

Los años arrugan la piel y la marchitan.  El desgano arruga el alma y la reseca.

El pesimismo, la amargura y el miedo quitan más juventud que las arterias, y la obsesión de la muerte acerca más a la vejez que los achaques, los años y las limitaciones.

El tiempo es como el reflejo de la vida.  Es joven el que siempre tiene algo que reflejar, y viejo, el que voluntariamente ha perdido su transparencia.

Se puede llegar con los años a una vida menos activa, pero sin dejarse caer en una decadente ancianidad.  Es viejo quien perdió la llave de su vida interior, y joven, el que abre a diario la ventana del alma y se asoma al horizonte.

La vida se aquilata dentro.  Déjale caer a diario sus gotitas de juventud y los años, de tan rápidos, ni los notarás pasar.

Hay viñedos que con todo el sol de la juventud lucen raquíticos, y viñedos que con un buen racimo de años hacen el mejor de los vinos.

Lo malo no es tener que morir y tener que envejecer.  Lo malo es no saber vivir.

Es joven el que juega al desafío con la vida y reta.  Es viejo el que se entrega y se deja vencer.

Es joven el que sabe que hay algo más que hacer y confía en sí mismo.  Es viejo quien se cubre con manto del desaliento y se paraliza.

Es joven el que amanece todos los días disponible, y viejo, el que se declara inservible e impotente.

El que vive a plenitud la corriente de la vida,  es joven.  El que cierra el voltaje, apaga la luz y desconecta, es viejo.

No achiques tanto tu vida que te quedes sin ser joven ni ser viejo, prácticamente sin ser nada.

Autora: Zenaida Bacardí de Argamasilla
Libro: Con las Alas Abiertas ( Es copia parcial)

Publicado en  on 09/11/2009 at 09:01 Dejar un comentario

Aspectos de la vida ( II )

Aldo

No pierdas nunca la sonrisa

La sonrisa es ese algo luminoso con lo que nos asomamos a los demás.

La sonrisa es como una llamita interior que se enciende a tu contacto, para saludarte.

La sonrisa es como desbordarse algo que nace dentro, que se da espontáneamente y no se puede arrebatar, forzar ni pedir.  Brota sola y así, por su cuenta, se prende al rostro del que elige.

La sonrisa es como una transmisión de simpatía que nos hace sentir livianos y alegres.

Sonreír es acoger, confortar, abrir el paso, invitar a pasar.  ¡Es subir un peldaño en el amor!

La sonrisa es como una gota pequeña, pero en esa gotica cabe el mar.

Sonreír es querer soñar dentro del otro.

La sonrisa acaricia, retiene, perdona, habla.  Es como depositar una promesa en los que sufren y un tono alegre en los que cantan.  La actitud más empecinada se ablanda con ese gesto amistoso de dominación.

La sonrisa ensancha.  Tiene algo de sol naciente entre los hombres.  Es como si nos brotara una rosa por dentro y empezáramos a repartir pétalos en los demás, colándose el perfume por los ojos, por los labios, por esa expresión abierta y transfigurada.

Es una moneda de valor incalculable.  No tiene valor hasta que se reparte y no enriquece hasta que se regala.

A veces la sonrisa ensancha la vida, hace respirar hondo, como si saltara de golpe todo lo que estaba taponeando nuestro corazón.  La sonrisa quita el hermetismo y rompe la compuerta donde se acumulaban tantos desechos, tantas espinitas y tantas rozaduras.

Sonríe colando luz, dando amor y asomando el alma.

No escatimes tu sonrisa al que te la niegue.  Esos que la agotan por la vida y la apagan con el viento, son los que más la necesitan.  Sonríele a ese prójimo serio, triste, envejecido.

De ti puede brotar ese don, ese gesto que redime, ese ángel que acaricia.

Bajo tu sonrisa podrán salvarse muchos de los que pasan desesperados y podrán curarse muchos de los que pasan enfermos.  Bajo tu sonrisa se detendrán los viajeros, atraídos por ese pedacito de Dios que irradia tu expresión.

La sonrisa se inventó para el milagro, para ese milagro que de pasada podemos hacer todos los días.

Autora: Zenaida Bacardí de Argamasilla
Libro: Con las Alas Abiertas ( Es copia parcial)

Publicado en  on 08/11/2009 at 11:39 Comentarios (2)

Aspectos de la vida ( I )

vela
No te canses

De dar alegría con tu sonrisa, de dar pan de tu horno, de dar felicidad de la que llevas dentro, de llenar vacíos, de sembrar rosas, de conducir a otros, de lo duro del camino, de lo alto de la montaña, de lo débil de tu fe.

No te canses…

De ser hombro, escalón, pañuelo, puente, ilusión y vida.  De ser tornillo que apuntala el mundo, tuerca que sostiene la armadura, llave que deja pasar, cimiento que consolida el amor y columna que levanta el ideal.

No te canses de trabajar con cera, si ahí puedes dejar una mechita de luz.

No te canses de trabajar con tierra, si ahí puedes dejar injertada una semilla, dorado un fruto y sazonada una vida.

No te canses de gastar el corazón por los que arrastran la vida y dar fuego de tu vida por los que desconocen el amor.

No te canses. ¡Deja que descansen los demás!

Autora: Zenaida Bacardí de Argamasilla
Libro: Con las Alas Abiertas ( Copia parcial)

Publicado en  on 07/11/2009 at 22:41 Dejar un comentario

Actitud positiva

pinos
Normalmente encontramos dos clases de personas en la vida:
1. Las que siempre esperan lo peor en cualquier situación.
2. Las que imaginan lo mejor y esperan lo positivo.

¿En cuál grupo estás? ¿Con los pesimistas o con los optimistas?. Ojalá seas de aquellos que cuando se propone algo bueno comienzan a generar ideas para ver como se puede hacer.

En efecto, es desesperante tratar a los que buscan razones y sinrazones para mostrar que algo no se puede hacer.

Ojalá un día lluvioso sea para ti un dia diferente y no un día terrible. Ojalá veas en cada obstáculo un desafío y no un problema.

Está demostrado que atraemos lo que pensamos. De ahí que sí esperas lo peor vas a encontralo. Elige concentrarte en lo positivo.

Pobre de ti si en cada heridita ves ya una hinchazón, en cada resfriado una pulmonía y en cada llovizna una tempestad.

Ten presente que el optimista siempre gana ya que suponiendo que las cosas se agraven el no anticipar su dolor ni su angustia. Elige contemplar la cara risueña de la existencia.

Autor des conocido

Publicado en  on 06/11/2009 at 08:19 Comentarios (1)

Atención a los automensajes

juhko

Tu vida actual y futura está profundamente determinada por los mensajes y automensajes que tu mente subconsciente ha recibido en el pasado.

En tu infancia recibiste una gran cantidad de afirmaciones que tu mente infantil no discriminó y aceptó automáticamente como reales. Por ejemplo: “eres un flojo”, “no sirves para nada”, “no tienes oído para la música”, “eres malo” y otros.

Luego, es posible que en tus años siguientes tu hayas contribuido con otros automensajes parecidos a estos: “no va a resultar”, “todo me sale mal”, “tengo mala suerte”, “no sirvo para criar hijos”, etc.

No todos los mensajes son negativos. Puede haber algunos muy buenos como: “eres muy inteligente”, “confío en ti”, “te quiero mucho”. Y automensajes como: “sé que voy a salir adelante”, “a mí siempre me va bien” o “me encanta lo que hago”.

Obviamente los mensajes y automensajes negativos y destructivos obstaculizan tu éxito y seguridad. Ellos generan temores, angustias, timidez, desconfianza, falta de fe, etc. Además, todos ellos son falsos, porque tú no naciste con esas negatividades o deficiencias. Simplemente tu mente subconsciente las aceptó como reales y sin darte cuenta, están emitiendo su radiación hacia tus comportamientos, contaminándolos y haciéndote la vida más difícil.

Tienes que destruirlos. Y para ello, tienes que comenzar por identificarlos. Luego, decirte muchas veces: yo no soy ese mensaje. Incorpora en seguida a tu mente un mensaje positivo que lo reemplace. Tu mente subconsciente lo grabará sobre el antiguo y tu vida futura será más fácil.

S. Valdivia

Publicado en  on 03/11/2009 at 23:19 Comentarios (1)

Echando a correr el agua

cascada

Me gusta observar el agua corriendo. Me gusta ver los ríos, riachuelos, lagunas y lagos.

En tanto el agua pueda circular, se mantiene cristalina y más pura. Pero si por alguna razón se estanca, comienza a tomar mal olor. El agua no se oxigena bien y comienzan a proliferar las bacterias.

El amor es como el agua. No puede haber un verdadero gozo si no se tiene con quien compartirlo. No tiene sentido llenarse de amor si no es para distribuirlo y para entregarlo.

Del mismo modo, no tiene sentido llenarse de conocimientos y de nuevas experiencias si no son para transmitirlas a quienes las necesiten o estén dispuestos a aprender. Recuerden que al no dejar fluir nos convertimos en aguas estancadas.

Para manifestar aprecio hacia alguien no es necesario esperar que sea fin de año, Navidad o su cumpleaños. El momento es ahora mismo.

Y, ¿cómo hacerlo? Mediante una palabra de estímulo, una sonrisa, un elogio sincero, una pequeña tarjeta con una frase positiva, una llamada telefónica, un correo electrónico…

A veces a las personas les cuesta encontrar quien los ame. Quieren recibir amor para ser felices y si no sucede, se sienten desgraciadas. En realidad, están ignorando algo muy simple. El gozo y la felicidad llegan cuando se tiene a quien amar, no cuando alguien le ama. Como el proceso se da al mismo tiempo, amo y me aman, parece que se depende del afecto del otro para ser feliz. Este es un gran “secreto”. Puede costar encontrar quien le ame, pero hay más de ¡seis mil millones de personas que necesitan amor! Están al lado suyo, en su trabajo, en su escuela, en su vecindario, en el otro extremo de la línea telefónica,… ¡están en todas partes!

Autor: S. Valdivia

Publicado en  on 01/11/2009 at 21:28 Dejar un comentario