Obstáculos

Este texto que reproduzco aquí no es en realidad un cuento, sino más bien una meditación guiada, diseñada en forma de ensueño dirigido, para explorar las verdaderas razones de algunos de nuestros fracasos. Me permito sugerirte que lo leas lentamente, intentando detenerte unos instantes en cada frase, visualizándote en cada situación.

Voy andando por un sendero. Dejo que mis pies me lleven.

Mis ojos se posan en los árboles, en los pájaros, en las piedras. En el horizonte se recorta la silueta de una ciudad. Agudizo la mirada para distinguirla bien. Siento que la ciudad me atrae.

Sin saber cómo, me doy cuenta de que en esta ciudad puedo encontrar todo lo que deseo. Todas mis metas, mis objetivos y mis logros. Mis ambiciones y mis sueños están en esta ciudad. Lo que quiero conseguir, lo que necesito, lo que más me gustaría ser, aquello a lo cual aspiro, o que intento, por lo que trabajo, lo que siempre ambicioné, aquello que sería el mayor de mis éxitos.

Me imagino que todo eso está en esa ciudad. Sin dudar, empiezo a caminar hacia ella. A poco de andar, el sendero se hace cuesta arriba. Me canso un poco, pero no me importa.

Sigo. Diviso una sombra negra, más adelante, en el camino. Al acercarme, veo que una enorme zanja me impide mi paso.Temo… dudo. (más…)

Published in: on 24/03/2012 at 19:35  Comments (15)  

No olvides los días hermosos

No olvides los días hermosos.

Cuando estés cansado, cuando estés en desacuerdo con lo que te rodea, 
cuando estés desesperado y te sientas profundamente desgraciado, acuérdate tan solo un momento, de los días hermosos.

Cuando te reías y bailabas, cuando estabas alegre con todo, como un niño sin problemas.

No olvides los días hermosos.

Cuando el horizonte por lejano que lo veas aparece oscuro y sin luz, 
cuando tu corazón esté lleno de tristeza y quizás también lleno de amargura, cuando aparentemente toda esperanza de nueva alegría ha desaparecido, te lo suplico, busca cuidadosamente entre los recuerdos los días hermosos.

Los días en que todo marchaba bien, sin nubes en el cielo, cuando cerca de ti había alguien que te hacia sentir amparado, cuando podías todavía entusiasmarte.

No olvides los días hermosos.

Si los olvidas no volverán más. Vuelve a ser dueño de ti mismo. 
Llena tu espíritu de pensamientos alegres, tu corazón de dulzura y de amor, tu boca de una sonrisa, y todo volverá a ir bien…
Autor desconocido

Published in: on 16/03/2012 at 10:10  Comments (13)  

Cada día


Hay más felicidad en dar que en recibir, y esto es absolutamente cierto.

La felicidad no está como un ente fuera de nosotros y se hace patente, sensible, cuando damos, cuando compartimos, cuando amamos.

Por eso si quieres ser feliz, aprende primero a dar y a amar y aprende de las cosas simples y sencillas que quizá puedan servirte.

No esperes oportunidad, créala. No busques amor, dalo tú. No pidas amistad, mejor concédela.

No desperdicies el sufrimiento y los errores, aprende de cada uno de ellos. No tengas prejuicios, ten disponibilidad.

Desprecia siempre lo vulgar, lo corriente, porque vales mucho más que las cosas que te da la vida.

Define cuál es tu verdad y defiéndela con orgullo, porque es absolutamente tuya.

Vive pensando en las cosas que la vida te otorga, no en las que no te ha dado, porque ni siquiera has buscado las oportunidades necesarias.

Y recuerda que los dones más valiosos son la paz, la alegría, el silencio, un buen libro, una buena canción, un gran amor, un buen recuerdo…

Cada día, sin importar si el año comienza o está terminando ya o estás justo a la mitad, es un buen momento para recapacitar lo que estás haciendo, lo que pienses, lo que sientas y lo que quieres. Piensa que las cosas son más sencillas de lo que parecen, piensa en no ser rebuscado ni complicado. Piensa en lo que realmente vale la pena: que es lo que tienes dentro de ti mismo.

Disfruta la felicidad que ahora tienes, nadie sabe qué vendrá el día de mañana.

Autor desconocido. ( es copia parcial)

Published in: on 14/03/2012 at 17:19  Comments (14)  

No hay que temer


Temía estar solo, hasta que aprendí a quererme a mi mismo.

Temía fracasar, hasta que me di cuenta que únicamente fracaso cuando lo intento.

Temía lo que la gente opinara de mí, hasta que me di cuenta de que de todos modos opinan de mi.

Temía me rechazaran, hasta que entendí que debía tener fe en mi mismo.

Temía al dolor, hasta que aprendí que éste es necesario para crecer.

Temía a la verdad, hasta que descubrí la fealdad de las mentiras.

Temía a la muerte, hasta que aprendí que no es el final, sino más bien el comienzo.

Temía al odio, hasta que me di cuenta que no es otra cosa más que ignorancia.

Temía al ridículo, hasta que aprendí a reírme de mi mismo.

Temía hacerme viejo, hasta que comprendí que ganaba sabiduría día a día.

Temía al pasado, hasta que comprendí que es solo mi proyección mental y ya no puede herirme más.

Temía a la oscuridad, hasta que vi la belleza de la luz de una estrella.

Temía al cambio, hasta que vi que aún la mariposa más hermosa necesitaba pasar por una metamorfosis antes de volar.

Hagamos que nuestras vidas cada día tengan mas vida y si nos sentimos desfallecer no olvidemos que al final siempre hay algo más.
Autor: Pablo Ciappa

Published in: on 01/03/2012 at 09:37  Comments (17)  

Mentalidad triunfadora

Somos lo que creemos. Valemos lo que tenemos en la mente y en el alma. Alcanzamos lo que soñamos con toda intensidad

Nadie triunfa por casualidad. Cada hombre exitoso posee una filosofía de vida que lo lleva a tomar decisiones correctas en los momentos precisos.

Mañana sólo vas a cosechar aquello por lo que te partiste el alma hoy.

Sólo los de mente arcaica piden limosna; son inútiles, aunque tengan veinte años de edad. Pero tú eres joven mentalmente. Tú puedes lograr tus sueños.

Comienza a hacer lo que te corresponde, hoy mismo. Haz que tu mejor esfuerzo se convierta en tu mejor plegaria.

Tienes inteligencia, voluntad, conciencia; todos los elementos para triunfar. Si no logras tus anhelos es que no pagaste el precio.

¡Actúa! ¡Deja de suspirar y hacerte el mártir! ¡Si no triunfas, es porque no quieres! No inventes excusas. Sal al campo de batalla. Hazte oír, hazte valer.

Si no crees en ti, nadie lo hará; si no levantas la mano por temor a la crítica, podrías morirte y nadie te echaría de menos.

¡Lucha! ¡Incluso un poeta luchador es mejor que un poeta aislado! El hombre que se dice intelectual y se retira permanentemente, en realidad es un perezoso.

Los seres ordinarios tienen pereza de pagar el precio. Quieren llegar a la cima sin prepararse ni moverse. (más…)

Published in: on 29/02/2012 at 09:55  Comments (19)  
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