Tolerancia

Muchas veces hemos oído hablar de esta palabra -pero realmente- ¿tenemos idea de cuanto abarca?, ¿qué significa?, ¿quienes la aplican?

Vivimos en un mundo cambiante donde los grandes acontecimientos se precipitan en forma totalmente acelerada.
Y este vertiginoso mundo nos vuelve más violentos, más agresivos, más intransigentes de nosotros mismos.

Muchas veces nos creemos dueños de la verdad. ¿Somos conscientes de que nadie es más dueño de la verdad que otro? Todos guardamos nuestras propias verdades, y es allí donde debemos de comenzar a ser más tolerantes.

Si, Ser realmente tolerantes pues  la toleranciaes ese pequeño espacio que existe entre MI Derecho y TU Derecho. Entre MI Verdad y TU Verdad.

La TOLERANCIA es ese pequeño haz de luz que muchas veces se opaca y provoca guerras, catástrofes, eso que vemos en las pantallas de TV, día tras día. Es el permitirme expresar lo que siento, pienso, creo, aunque no sea verdad para otro.

Pues yo te insto a dar un paso atrás y dejar penetrar y que se pueda agrandar aun más ese pequeño rayo de luz que te divide de mí.

Todos deberíamos ser más tolerantes, pero realmente pienso que día tras día cuando hacemos el resumen diario con la conciencia, nos preguntamos como podemos hacer para aplicarla y que mañana en esa jungla que nos toca vivir, no nos sintamos avasallados y podamos ser aún más tolerantes.

¿TU ERES REALMENTE TOLERANTE?

Publicado en on 07/06/2008 at 0.21 Comentarios (2)

Somos la fuente de nuestras emociones

Podemos generarlas o cambiarlas en el momento que queramos. ¿Por qué, pues, no lo hacemos? Para la mayoría de nosotros, sentirnos mal es “natural” pero necesitamos una razón para sentirnos bien. No te hace falta una excusa para sentirte bien. Puedes decidirlo ahora mismo, sentirte bien sencillamente porque estás vivo, porque así te apetece, ni más ni menos. ¡No tienes que esperar a nada ni a nadie!

¿Cuál es la mejor manera de enfrentarse a las emociones negativas? Hay muchas respuestas comunes e ineficaces. Podemos no hacerles caso, evidentemente esto no las hará desaparecer. Podemos suprimirlas, pero saldrán por otro lado. Podemos regodearnos en ellas y hundirnos en la autocompasión, pero esto no mejora la situación. Podemos tratar de competir diciendo: ¿Crees que las cosas van mal? ¡A mí me van peor!

Evidentemente, la actitud más inteligente consiste en transformarlas enfrentándonos eficazmente a los problemas, buscando soluciones, usando nuestras emociones y aprendiendo de ellas para mejorar nuestra vida y la vida de aquellos que tenemos el privilegio de tener cerca.

Anthony Robbins

Publicado en on 07/06/2008 at 0.21 Comentarios (1)

Cambiar (Los primeros pasos)

Muchos de nosotros ya tenemos identificados los hábitos y actitudes más claramente mejorables, en la medida que nos causan problemas de convivencia, no nos resultan útiles, no nos satisfacen o son incoherentes con nuestra manera de pensar y de ver la vida.

Comencemos por “trabajar” este ámbito de mejora, porque es el que más satisfacción nos va a deparar. No es fácil, porque son muchas y muy variadas las razones que nos han llevado a ser como somos. En esta reflexión, no debe importar la edad, nunca es tarde si el cambio nos permite interactuar mejor con el entorno o hacer las cosas tal y como creemos que debemos hacerlas.

Si, por temor a lo desconocido o a equivocarnos, demoramos una decisión que sabemos acertada y necesaria nos estamos negando la posibilidad de madurar, nos estamos haciendo daño, al frenar una evolución del todo conveniente. Aplicar la receta de siempre ante exigencias nuevas o repetir errores del pasado ante situaciones ya conocidas, resulta en principio lo más cómodo y sencillo, pero nos conduce inexorablemente al estancamiento, y nos aparta del dinamismo inherente al hecho de vivir en un contexto que cambia.

También puede ocurrir que el freno al cambio no provenga de nuestros hábitos, miedos o incertidumbres, sino del exterior: la pareja, los hijos, los amigos, el trabajo, las convenciones sociales. No todos evolucionamos al mismo ritmo, pero cada uno debe intentar preservar las cadencias de su propia evolución, y adoptar las decisiones que considere esenciales para su progreso como ser humano.

Publicado en on 07/06/2008 at 0.21 Comentarios (0)

La voluntad

Tener confianza en sí mismo es un requisito fundamental para desarrollar la voluntad. Esta confianza puede irse adquiriendo precisamente a través de esos pequeños pasos, de pequeñas acciones que le llevan a pequeños triunfos. Así verá que va siendo capaz de obtener lo que se proponga y tendrá cada vez más confianza para emprender tareas mayores. Esto le permitirá tener mayor motivación en lo que hace, mayor afectividad, mayor corazón, lo que es otro requisito para tener voluntad disciplinada.

Otro aspecto es que la unión hace la fuerza. Si se junta un grupo de personas para conseguir un objetivo, aumenta la rapidez con que pueden conseguirlo. Puede ser cualquier propósito. Un grupo de personas deportistas pueden reunirse y formar un club. Con la acción conjunta conseguir equipamiento y terreno para hacer sus actividades de grupo.

Un grupo de personas que sienten deseos de ayudar, pueden agruparse en una institución de servicio y aumentar así su acción, conseguir la cooperación de la comunidad para estos objetivos.
Pero si hay personas que no comparten sinceramente un deseo de superación, de aprender, de perfeccionarse, de amar, de servir, entonces no entenderán nada, sólo verán lo externo.

Calma

En la época del fax, los chips, el internet, el jet, el microondas y el control remoto, es difícil aceptar procesos con paciencia.

Queremos que todo en la vida funcione tan rápido como las comunicaciones o los  ordenadores. Nos dejamos presionar por un inmediatismo estresante.

Y está bien que exijamos rapidez a los lentos y los mediocres, pero no hasta el punto de querer en todo una velocidad de transbordador espacial.

Por querer volar quemamos valiosas iniciativas, no le damos espacio a los procesos de maduración y olvidamos lo importante agobiados por lo urgente.

La impaciencia nos hace tanto daño como el que sufren los niños cuyos papás quieren estos milagros: Que el pequeño a los 5 años hable tres idiomas, toque el violín, sea estrella en un deporte, un gran estudiante. y experto karateca.

Ojalá pongamos en nuestro espejo, en el armario y en la oficina un cartel con las letras PP de; paciencia y procesos.

Así tendremos ante los ojos por un buen tiempo, un memorial de lo valioso que es actuar con calma y dejar tanta aceleración.

Y recuerda… “anda despacio si tienes prisa”

Publicado en on 07/06/2008 at 0.21 Comentarios (0)

Árbol

Aprende del árbol y deja que los vientos de la vida te despojen de las ramas secas para dejar lugar a los retoños nuevos.

Aprende del árbol y deja caer las hojas secas del pasado para que abonen el suelo, donde tus raíces preparan el futuro.

Aprende del árbol y no hagas del invierno un tiempo de tristeza y de muerte, sino un tiempo de esperanza, para arraigarte mejor y revivir más fuerte en primavera.

Publicado en on 07/06/2008 at 0.21 Comentarios (0)

La compasión

La compasión a uno mismo y la paciencia son fundamentales para darnos permiso de reestructurarnos, de volvernos a ubicar con esa parte faltante y con la parte nueva que nos hereda el dolor por lo perdido, dicho en otras palabras, es tener la capacidad de permitirnos cerrar el ciclo, y después de eso, reconocernos con el aprendizaje trascendente del cambio.
Pasada la tempestad uno se renueva. Es todo un logro poder ser consciente de recordar sin dolor, de aprender a admirarnos como sobrevivientes de nuestro propio dolor. De recobrar la paz interior. La vida sigue, nada ni nadie se detiene, todo siguió su curso.
El tiempo enseña que una vez pasado el oscuro túnel, renacemos, ya no somos lo que éramos y la muerte (o la pérdida de alguien o algo) nos regala una profunda sabiduría interior, entonces descubrimos que somos más fuertes que antes.

Crecer es saber dejar ir, agradecer por la experiencia y por el aprendizaje, valorar nuestro coraje, apreciar las enseñanzas que recibimos, soltar, liberarnos.

Es simple, solo hay que observar la ley de causa-efecto: a cada acción le corresponde una reacción, por cada pérdida obtengo algo que la sustituye. Ante lo cual, aprendo a valorar lo nuevo que obtengo y aprendo también a saber valorarme después de sobrevivir la pérdida. Crezco, cambio, maduro, me fortalezco, me pongo de pie, profundizo frente a la “lastimosa incomprensión.”

Las pérdidas forman parte de la vida de todo ser humano, por medio de ellas se presenta ante nosotros la oportunidad de crecimiento ya que toda pérdida conlleva en sí misma un aprendizaje, la manera de sobreponerse a las pérdidas depende básicamente de la actitud. Incluso en la muerte de un ser querido, es posible enriquecer el alma. En este sentido sería justo el argumento de Viktor Frankl de decir “sí a la vida” a pesar de las circunstancias.

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Cada uno forja su destino

Estando en un mismo jardín, las abejas se dirigen hacia la flor que tiene el dulce néctar, mientras las moscas revolotean por la fétida basura. Cuando las primeras se encuentran ocupadas elaborando la miel, y expandiendo el polen que dará vida a los buenos frutos, las segundas desperdician su tiempo posando sus patas contaminadas por todas partes.

Cual si fueses un envase conteniendo una esencia aromática o fétida, en tus gestos, palabras y pensamientos se reconoce el aroma que irradias. Evita que éste sea el de la basura, el de las expresiones vulgares, el de los sentimientos negativos, el del obrar con rencor.
Llena tu corazón con amor. Olvida las ofensas. Recuerda siempre los favores que te hacen. Ayuda a los demás.
Refleja en tu rostro la alegría de una sonrisa sincera. Piensa que los contratiempos y sinsabores de la vida son simplemente un medio de pulir el diamante que hay en tu alma.

La necesidad del cambio

Para crecer como personas, para madurar, para mantener un equilibrio emocional que nos permita responder a las exigencias del entorno, hemos de cambiar permanentemente. No podemos quedarnos estancados ni sentenciar “soy así, qué le vamos a hacer”, si sabemos o intuimos que un cambio nos permitiría ser más coherentes, más eficaces y más felices.

Nuestra historia personal demuestra que como entes pensantes y sensibles que somos, cambiamos y evolucionamos cada día. Y esa es una de las emociones que nos depara la vida: comprobar cómo nos vamos adaptando, cómo vamos interactuando con el entorno. Cada nueva situación exige una respuesta específica que extraemos de nuestro interior tras remover, intuitiva o premeditadamente, nuestra experiencia y nuestra manera de pensar tras recibir la influencia de quienes nos quieren y nos rodean.

La mejor manera de reforzar nuestra identidad, de crear una personalidad dinámica y fuerte es permanecer abiertos a las señales del exterior y de nuestro interior, respondiendo en cada momento del modo más adecuado.

Se trata de tomar el timón de nuestro barco, de pilotarlo hacia donde queremos y podemos, y no hacia donde nos lleva la corriente o un mapa obsoleto que no incluye la información necesaria para una navegación óptima.

Pero hemos de distinguir bien lo que queremos cambiar. Con las tendencias profundas de la personalidad, con los sistemas de valores muy interiorizados, con los hábitos muy arraigados, hemos de mostrar un especial cuidado, porque modificarlos puede sumirnos en una crisis de identidad nada deseable. Para evitar este error está la reflexión.

Arriesgarse

Reír, es arriesgarse a parecer un tonto.
Llorar es arriesgarse a parecer un sentimental.
Hacer algo por alguien, es arriesgarse a involucrarse.
Expresar sentimientos, es arriesgarse a mostrar tu verdadero yo.
Exponer tus ideas y tus sueños, es arriesgarse a perderlos.
Amar, es arriesgarse a no ser correspondido.
Vivir, es arriesgarse a morir.
Esperar, es arriesgarse a la desesperanza.
Lanzarte, es arriesgarse a fallar.
Pero los riesgos deber ser tomados, porque el peligro mas grande en la vida es no arriesgarse.
La persona que no arriesga, no hace, ni tiene nada.
Se pueden evitar sufrimientos y preocupaciones, pero simplemente no puede aprender, sentir, cambiar, crecer, amar y vivir…
Solo una persona que arriesga es libre