Lo que hay en el interior escondido…


Qué fácil es juzgar o criticar, sin antes descubrir lo que el interior del otro ha de guardar…

Al que casi no ríe y vive enojado, se le aísla sin preguntar qué ha vivido, qué le ha pasado. La rabia suele ser siempre un dolor comprimido, que crece y se endurece con el pasar del tiempo, sin haberlo sanado o compartido…
El violento no reacciona así habiendo recibido amor… seguro nunca lo vivió, se le negó, y tal vez solo golpes y violencia tuvo y conoció…

Las acciones y reacciones, responden siempre a lo que se ha vivido, todos tienen algo en el alma muy escondido; los seres humanos en algún momento de la vida han sufrido, y quizá muchas veces ese instante no se ha enfrentado como debió haber sido. Las heridas no han sanado, quedan abiertas y sangrando en un corazón que mientras esté latiendo, guarda todo lo que ha experimentado y sentido.

¿Por qué juzgar y criticar, sin antes conocer lo que realmente el interior de un ser ha de guardar?
Por eso; la incomprensión, la intolerancia, el desamor, la frustración y la soledad, son los sentimientos que a la paz interior han de pisotear. Se habla tanto de soñar por alcanzar la paz en el mundo, y ni siquiera en nosotros mismos la sabemos construir y sentir de verdad.

Autor desconocido

One thought on “Lo que hay en el interior escondido…

  1. Luis Ernesto 18/05/2008 / 21:55

    Muy cierto. Aquí una belleza de oración; profunda y a la vez sencilla como su propio autor, que nos ayudaría a evitar mal decir de los demás:

    Oh, Señor, hazme un instrumento de Tu Paz .
    Donde hay odio, que lleve yo el Amor.
    Donde haya ofensa, que lleve yo el Perdón.
    Donde haya discordia, que lleve yo la Unión.
    Donde haya duda, que lleve yo la Fe.
    Donde haya error, que lleve yo la Verdad.
    Donde haya desesperación, que lleve yo la Alegría.
    Donde haya tinieblas, que lleve yo la Luz.

    Oh, Maestro, haced que yo no busque tanto ser consolado, sino consolar;
    ser comprendido, sino comprender;
    ser amado, como amar.

    Porque es:
    Dando , que se recibe;
    Perdonando, que se es perdonado;
    Muriendo, que se resucita a la
    Vida Eterna.
    ____________________
    Si tan sólo pudiéramos poner en práctica la maravillosa oración del gran San Francisco otro sería el mundo.

    Gracias por compartir tan especial reflexión y congratulaciones por el blog

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