Pasos a la felicidad


No puedes ser todo para toda la gente.

No puedes hacer todo a la misma vez.

No puedes hacer todo igual de bien.

No puedes hacer todo mejor que los demás.

Tu humanidad se muestra como los demás.

 

Así que:

Debes descubrir quien eres, y serlo.

Debes decidir que hacer primero, y hacerlo.

Debes encontrar tu fortaleza y usarla.

Debes aprender a no competir con otros. porque no hay otra persona en la competencia de ser “tu”.

 

Después:

Aprenderás a aceptar tus propias diferencias.

Aprenderás a escoger prioridades y hacer decisiones.

Aprenderás a vivir con tus limitaciones.

Aprenderás a darte el valor que debes tener.

Y serás un mortal vital.



Atrévete a creer: 

Que eres una persona única y maravillosa.

Que eres un evento en la historia.

Que es mas que un derecho, es tu deber ser quien tu eres.

Que la vida no es un problema para resolver, pero sí un don para querer.

Y podrás sentirte bien, con lo que antes te angustiaba.

Autor desconocido

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La bondad no hace alarde


Durante el verano la familia se iba casi todos los días a la playa, y a diario los niños veían a una viejecita que buscaba algo en la arena. Le fueron tomando confianza pero ella sólo les regalaba una sonrisa.

Los papás se sintieron un poco molestos porque no les inspiraba confianza. 
Hasta que un buen día la viejecita dejó de ir a la playa y recién se descubrió que la mujer, en un intento de hacer algo que valiese la pena, recogía restos de vidrios para que los niños no se cortasen y pudiesen corretear felices.

Hay muchas maneras de sentir la alegría y la felicidad. La mejor felicidad no es el reconocimiento, sino el bien que generosamente hagas, aunque los demás no se den cuenta.

La mejor felicidad es hacer el bien por el bien mismo. No es la que cobras y te pagan al día, sino la que los demás ignoran pero tu corazón reconoce.

La mejor felicidad no es la que se publica en las primeras páginas, sino la que tú escribes en las páginas de tu corazón. La mejor felicidad es fruto de aquella bondad 
que nadie conoce hasta que sienten su falta.

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No hay respuestas

Hay momentos en la vida que no tienen respuesta ni explicación; sucesos, acontecimientos, experiencias vividas, tantas cosas que no sabemos por qué suceden o por qué las debemos vivir.

Muchas veces nos quedamos estancados buscando las respuestas y no avanzamos, porque nos da miedo continuar en medio de la incertidumbre que nos produce el no entender y no aceptar esas cosas que nos han de pasar.

Amores que llegan y se van sin avisar, heridas, vacíos, enfermedades, caídas, pérdidas, caminos que se abren, 
puertas que se cierran, circunstancias que afrontar, 
decisiones que tomar.

Todo ello invade nuestra mente, llenándola de preguntas inciertas que no encuentran respuestas, nos llenan de angustia, atentan contra nuestra fe, se convierten en la piedra en el zapato que no nos deja seguir.

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Un hombre nuevo


Debe tener la disposición a renunciar a todas las formas de tener, para poder  ser plenamente.

Sentir seguridad, tener sentimientos de identidad y confianza basados en la fe en lo que uno es, en la necesidad de relacionarse, interesarse, amar, solidarizarse con el mundo que nos rodea, en lugar de basarse en el deseo de tener, poseer, dominar al mundo, y así volverse esclavo de sus posesiones.

Aceptar el hecho de que nadie ni nada exterior al individuo le da significado a su vida, sino que esta independencia radical, y no la ambición, pueden llegar a ser la condición de la actividad plena, dedicada a compartir e interesarse por sus semejantes.

Sentir la alegría que causa dar y compartir, y no acumular y explotar.

Amar y respetar la vida en todas sus manifestaciones, sabiendo que no es sagrada la cosa, ni el poder, ni lo que está muerto, sino la vida y todo lo que contribuye a su desarrollo.

Tratar de reducir en la mayor medida posible la codicia, el odio y los engaños.

Desarrollar la capacidad de amar, y el pensamiento crítico, no sentimental.

Saber que ningún desarrollo es sano si no ocurre en una estructura, pero conocer también la diferencia entre la estructura como atribuyo de la vida, y el “orden” como atributo de no vivir, de la muerte. Sigue leyendo

La Felicidad, ¿mito o realidad?

“Conviértete en actor, director y productor de tu vida y con ello estarás más cerca de encontrar la felicidad”.

Quería hablaros de la felicidad pero en realidad sólo puedo decir que la encuentra quien busca en su interior porque la vida demasiadas veces se presenta ingrata ante nosotros. El entorno se torna hostil y esa hostilidad daña nuestra capacidad de razonamiento.

Nos dejamos llevar por las emociones, no siempre buenas amigas, que tiñen de odio nuestras relaciones. ¿Porqué el ser humano es tan adicto a la infelicidad con lo fácil que sería jugar a ser feliz?.Continuamente intentamos pensar en positivo, gozar de nuestra existencia pero algún pequeño imprevisto nos entorpece el entendimiento.

La vida sin las relaciones no tendría demasiado sentido; nos necesitamos los unos a los otros pero a la vez parece que queremos hacernos daño. Nuestra negatividad traspasa cualquier señal de esperanza y para cuando nos damos cuenta ya es demasiado tarde para tirar atrás y enmendar lo acontecido. Vivir ya es difícil de por sí pero nosotros con nuestras limitaciones mentales la llenamos de dificultad. Y repito, ¿tan difícil es ser feliz?

Soñamos con imposibles que jamás llegan a hacerse realidad porque siempre esperamos demasiado de la vida. Vivimos en un mundo de continua necesidad, dependiendo por completo del entorno para conseguir la tan anhelada felicidad, cuando si nos paráramos a pensar descubriríamos que no necesitamos nada más que nuestro propio equilibrio con nosotros mismos para ser felices. Sigue leyendo

¡Échale ganas a la vida!

La vida es más grande o más pequeña según las ganas que le eches y el amor que le pongas.  Tiene una forma u otra, según la limes, la moldees y la vayas amasando.

Los frutos no son los mismos para todos: cada uno nace con la semilla que debe desarrollar…. cultivarla bien lleva al éxito.  No envidies la de nadie, porque en todas se puede dar anchura, espacio y plenitud.  En todos los campos hay malas hierbas, sequías, tramos pedregosos, arenosos, inseguros, pero en ninguna falta un roció diario, un sol que caliente y una lluvia que nutra.

¡Solo necesitas echarle ganas!

Cuando uno hace lo que le gusta, sólo cuenta el avance, no las horas que le dedica; sólo cuenta que su objetivo va cuajando, no el esfuerzo y el tiempo que entero en él; sólo cuenta la semilla que lleva dentro para desarrollar, no la clase de árbol que se le ha destinado.

Cuando te gusta lo que haces, no percibes el tránsito del tiempo, que siempre te parece corto, ni el vuelo de las horas, que siempre parecen bien empleadas.

Casi siempre soñamos ser lo que no llegaremos a ser nunca, pero en medio está el motor de la esperanza que nos impulsa y el aliciente que nos aguijonea la vida.

Debes saber penetrar con ojo de águila en la realidad que te rodea y a la vez saber volar sobre ella y mirar desde arriba dónde debes posarte.

Échale ganas a la vida, aunque algunos miren más la huella de tus fracasos que la excelencia de tus logros.

Te encontraras que la vida se cansa de presentar los mismos hombres y los mismos acontecimientos… pero nosotros nunca acabamos de entender.  Parece que sólo se aprende en la derrota, se adquiere sabiduría en las guerras perdidas y habilidad en la realidad y los escollos.

Échale ganas a la vida aunque no sea fácil, y a veces parezca que nada puedes conseguir y nada vale la pena.  Vive tus sentimientos, expresa tu verdad, despójate de prejuicios, asimila los hechos y adórnalo todo con la imaginación.

Ordena tu ideas, aléjate del pensamiento que te tortura y de los lastres que te hunden, desecha todo eso que le roba belleza a la vida.  Mírate como en el fondo de un estanque y líbrate de tu propia basura.

El alma se limpia con amor, la vida se endereza rectificando y uno se hace hombre tocando el alma de las cosas.

No le busques a la vida metas definitivas, porque todo es evolutivo, transformable, susceptible de mejoría.

Échale ganas a la vida, y corre sobre ella como si llevaras la fuerza en los estribos, la acción en las manos, la convicción en la frente y el fuego en el corazón.

Autor desconocido

Mi paquete feliz

Cuando se le pregunta a alguien que le haría feliz, podemos conseguir respuestas como estas: obtener el premio mayor de la lotería, encontrar la pareja de mis sueños, viajar a un país exótico, jugar en mi jardín con mis nietos y mis mascotas, cuando los planes me salen bien o mejor de lo planeado, cuando convivo con mis amigos y familiares, vacaciones en un crucero de lujo, etc. etc. etc.

¿De verdad todas estas cosas dan felicidad? A mí en lo personal, sí me gusta la idea de ganarme varios millones en la lotería, viajar a países exóticos en cruceros de lujo, etc.
¿Eso es la felicidad? Sí, eso es la felicidad (¿?) ¿Durante qué tiempo? Al cobrar mi gran premio me informan que me descuentan algunos millones por impuestos, y entonces ya no soy feliz. Al terminar el viaje fabuloso y regresar a la rutina diaria, se acabó la felicidad, y etc., etc., etc.

La felicidad, de acuerdo con lo que me han dicho, no es algo material, son las personas que en un momento se encuentran felices o no, luego entonces, si tú estás feliz ¿De quién es la felicidad? Tuya, solamente, por que tú decidiste ser feliz por determinado acontecimiento al exterior de tu humanidad, por algo que se produce más allá de la frontera de tu piel, y de igual forma decides NO ser feliz cuando ocurren otros acontecimientos en el exterior.

Te estoy invitando a que te des cuenta de tu propio poder de decisión, tú le otorgas por decisión propia a los acontecimientos externos a tu persona, el poder decidir si eres feliz o no, pudiendo elegir ser feliz sin importar lo que ocurra.

Pero es imposible sentirse feliz cuando acabo de perder una gran cantidad de dinero y por consecuencia adquiero una gran deuda, cuando muy recientemente se murió un familiar muy querido, cuando acabo de sufrir un accidente en el cual perdí parte de mi corporalidad. Estos son algunos hechos extremos, que de ninguna manera nos hacen felices, si es que así lo decides, el mundo va a seguir girando y produciendo acontecimientos que nos gustan o que no nos gustan, es cuestión de decisión.

Todas las circunstancias que calificamos de acuerdo con nuestro punto de vista de desafortunadas, las podemos transformar en oportunidades y seguir siendo felices, por lo menos son oportunidades de aprendizaje, para nuestra evolución personal.

En fin, que el ser feliz es simple, simplemente decide ser feliz, es tu poder de elección, y no le otorgues poder de infelicidad a algo fuera de ti.

Autor: Jorge Ludewig,