Aquello que no vemos

A veces comenzamos a tenerle miedo a la vida, sin antes habernos trazado metas.

A veces criticamos la vida de los demás, sin haber criticado la nuestra.

A veces envidiamos los logros de los demás, en vez de aprender de ellos.

A veces le pedimos ayuda de alguien, a pesar que no sabemos agradecer.

A veces creemos ser el mejor amigo, sin saber realmente lo que es la amistad.

A veces creemos ayudar a los demás, a pesar que somos egoístas con nosotros mismos.

A veces nos conformamos con lo que tenemos, pudiendo ser mejores aún.

A veces queremos tener más poder, sin conocer el poder del amor.

A veces creemos saber todo, sin haber leído algún libro.

A veces creemos haber triunfado, sin saber lo que es haber perdido.

A veces nos decepcionamos de las personas, sin antes haberlos conocido bien.

Cada uno de nosotros es un novato de todo lo que comenzamos a descubrir.

Así como el mundo se nos presenta como una caja de sorpresas, lo mismo sucede con las personas…
Nosotros creemos conocer a una persona (por lo que hace, lo que parece, lo que quiere), pero en realidad lo que debe interesarnos para conocer a esa persona es: Aquello que no vemos

Descubrir: Sus metas en la vida, sus miedos, sus sueños.
Descubrir: El quien fue, él quien es, el quien será.
Descubrir: Lo que buscan, lo que aprende, lo que critican.
Descubrir: Lo que sienten de sí mismos, de los demás y de la vida.

Aquello que no vemos, pero que es parte de la esencia de cada uno.

Comencemos por descubrir nuestra esencia.

Autor desconocido

A veces, es mejor…

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Hay cosas que nos pasan en la vida que encontramos difíciles de aceptar. Los recuerdos regresan y nos perturban una y otra vez.

Cuando algo sucede en nuestras vidas que encontramos difícil de aceptar, tenemos que decidir si hay algo que podamos hacer para cambiar las cosas. Si lo hay, debemos hacer lo que podamos para que todo esté de nuevo bien. Pero si hemos hecho todo lo posible, y en nuestro corazón sabemos que ahora no hay nada más que hacer, entonces, dejemos que se vaya lo que nos quita la tranquilidad.

Después de haber repasado los “qué hubiera pasado si” y los “por qué”, quizás aprendamos una lección valiosa. Y descubramos que si bien fue doloroso, crecimos por la experiencia. Aprender a dejar ir las cosas, en vez de preocuparnos por lo que pido haber sido, con el tiempo podría ser más valioso que aquello que hemos dejado ir…

Autor desconocido

Tiempo para vivir

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Vivir, es vibrar cada instante, ante la emoción de percibir la maravilla de la creación que nos rodea.

• Vivir, es entender que cada minuto que transcurre no volverá, es atraparlo intensamente, porque forma parte del tiempo que sabemos que ha quedado en el ayer.

• Vivir, es saber dar lo mejor de nosotros, es vibrar en la bondad y llevar a su máxima expresión nuestra capacidad de ser.

• Vivir, es gozar los momentos bellos y desafiarse a sí mismo ante las adversidades.

• Vivir, es aprender más cada día, es evolucionar y cambiar para hacer de nosotros un ser mejor que ayer, un ser que justifica su existir.

• Vivir, es amar intensamente a través de una caricia, es escuchar en silencio la palabra del ser amado, es perdonar sin réplica una ofensa, es aspirar la presencia del otro, es besar con pasión a quien nos ama.

• Vivir, es contemplar apaciblemente la alegría de un niño, escuchar al adolescente aceptando sus inquietudes sin protestar, acompañar con gratitud la ancianidad en su soledad.

• Vivir, es comprender al amigo ante la adversidad y aunque se tengan mil argumentos para contradecirlo o justificarlo, finalmente solo escucharlo, es tener la capacidad de regocijarme ante sus triunfos y realizaciones.

• Vivir es sentir que nuestro existir no fue vano y en la medida en que nos atrevamos a dar lo mejor de nosotros en cada momento, logremos manifestar la grandeza de nuestra alma para amar.

• Vivir es vibrar y sentir, es amar y gozar, es observar y superar, es dar y aceptar, es comprender que nuestro tiempo es lo único que poseemos para realizar plenamente nuestro ser.

M.A. Cornejo

Conduce tu propia vida

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Tu vida es importante, tu ocupas un lugar en el orden universal, tu te encuentras aquí, y ahora, cumpliendo una misión fundamental para quienes giran a tu alrededor; todo lo que tu haces o dices, deja de hacer o de decir, influye o afecta positiva o negativamente en alguna otra persona. Tu tienes una gran responsabilidad en el orden del universo. Nada es intrascendente, nada es en vano. Piénsalo.

Cada persona que conoces y con quien te relacionas, trae consigo una lección importante para ti, algo que vale la pena aprender o algo que deberíamos evitar. No somos jueces, ni fiscales, ni supervisores de la vida de los demás, aprendamos discretamente la lección que cada ser humano representa, aprovechemos lo bueno de cada quien y procuremos evitar lo negativo, pero sin emitir juicios. Mejoraremos cada día un poco más.

Tu eres el conductor, el guía, el faro y la brújula de tu vida; tu eres el presidente ejecutivo de esa importante empresa que es tu vida; tu eres además el motor y la hélice para el desarrollo, avance y crecimiento de tu vida. Hazte responsable de lo que dices o dejas de decir, actúa con responsabilidad en lo que haces o dejas de hacer. Tu vida sólo depende de ti mismo y tu posees , en tu interior, las capacidades suficientes para hacerla feliz y agradable, tanto como te lo propongas y desees serlo.

El arte de la amistad

La amistad es el arte de olvidarse por completo de uno mismo, de todos los deseos y las necesidades egoístas, para llegar a conocer la personalidad y el carácter de otro.
Es aprender a aceptar a una persona, no por lo que es exteriormente, sino por lo que revela desde adentro.
Es fortalecerse con las cualidades halladas en un amigo y las experiencias mutuamente compartidas.
Es aprender y llegar a preocuparse por una persona hasta el punto de sufrir cuando ella sufre y de sentir su alegría cuando llega.
La amistad es estar dispuesto a dar sin pensar en recibir nada a cambio, a prestar tu apoyo cuando el otro está débil, a darle tu sonrisa cuando él ha perdido la suya.
La amistad es la fusión de dos almas individuales para formar un espíritu completo, con un lazo común de amor y abnegación.
El arte de la amistad, en su forma más básica, es amor solícito.

Autor desconocido