El manantial de la vida

Creo que todos aspiramos a ser un manantial de vida pero a veces cuesta. ¿no?

Creo que el primer paso para lograrlo es dejar que el agua siga su curso naturalmente, que busque la verdadera manera de fluir. Si detenemos el agua, si creamos obstáculos para impedir su paso por nuestra vida, no podremos lograr ser auténticos, y nos estamos perdiendo lo más hermoso que podemos llevar con nosotros toda la vida: ser un manantial de frescura, de amor…

Ser el agua que toca a su paso y salpica dando fuerzas, vida… y que acaricia todos los territorios dejando en cada uno pequeñas marcas de su paso por ahí.
¡¡Qué importante es ser un manantial!

Pasar por donde otros no pasan, llegar a todos los rincones, recrearse a medida que se avanza, no congelarse, no quedarse quieto… no tener temor… no retener…

Ser un manantial es pasar por la vida de una manera única y al retirarnos saber que esas pequeñas gotitas ayudaron a otra personas a ver la vida de una manera diferente.

Autor desconocido

Las lágrimas

Todavía lloramos y que bueno que así sea, las lágrimas rara vez hacen mal.
Son siempre una catarsis, una liberación, una forma de decir que nadie es auto-suficiente.
En ésta confesión de franqueza humana, se esconde un acto de humildad de quien reconoce que llegó a una encrucijada,y cuando esto hiere demasiado, los ojos dicen lo que la boca no consigue pronunciar.

Hay lágrimas de dolor, lágrimas de amor, lágrimas de alegría incontenible, lágrimas de tristeza, lágrimas silenciosas de paz y de ternura, lágrimas de gratitud por un elogio realizado en el momento preciso,lágrimas de esperanza, lágrimas de inocencia.
Pero también hay lágrimas de vergüenza, de necedad, de desafío, de chantaje, de egoísmo por no haber conseguido lo que se quería.

Hay quien llora por cualquier cosa y hay quien tiene vergüenza de llorar, cuando llorar era la única cosa decente que podía hacerse.

Es muy probable que existan cosas mucho más bonitas que una persona llorando en paz.
Pero, después de las siete maravillas del mundo, muy bien se podría proponer la que sigue como la octava: Un monumento a la persona que todavía llora por amor y que además no tiene vergüenza de mostrar que dentro de ella habita un sentimiento noble.

De las cosas más bonitas que conozco, una de ellas es la sonrisa de una persona …y otra, la lágrima silenciosa de alguien que desea comenzar de nuevo…

Autor desconocido