Necesitamos…

Un borrador, para borrar de nuestra historia todo lo que nos haga daño.

Un detergente, para quitar las manchas de las máscaras que usamos a
diario.

Unas tijeras, para cortar todo aquello que nos impide crecer.

Un pájaro, para que nos enseñe a volar alto y cantar con libertad.

Una tinaja, para añejar el cariño y la madurez del amor.

Un frasco transparente, para conservar las sonrisas y sin tapa para
escuchar su alegre sonido.

Unos lentes, correctores de la visión de la vida, que nos permitan
observar con amor al prójimo y a la naturaleza.

Una ardilla, que nos indique como trepar por las ramas del árbol de la
sabiduría.

Unas agujas grandes, para tejer sueños e ilusiones.

Un cofre, para guardar todos los recuerdos que construyen y dan vida.

Un cierre, que permita abrir la mente cuando se desee encontrar
respuestas, otro para cerrar nuestra boca cuando sea necesario, y otro para abrir nuestro corazón

Un rebobinador de películas, para recordar los momentos más felices en nuestras vidas.

Un reloj, para darle todo el tiempo al amor y al amar.

Los zapatos de la ética y la moral, para pisar firme y seguro por donde
quiera que vamos.

Y una balanza, para pesar todo lo vivido y todo lo experimentado.

Autor desconocido

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Prométeme

Que serás tan fuerte que nada podrá interrumpir la paz de tu mente.Que hablarás a todos de amor, felicidad y voluntadQue harás sentir a tu prójimo lo bueno que hay en el.
Que mirarás siempre el lado luminoso de las cosas, que pensarás sólo lo mejor y esperarás sólo lo mejor.
Que serás tan feliz por el éxito de tu amigo como si fuera tuyo.
Que olvidarás los errores del pasado, y luchar más por las grandes metas del futuro.
Que sonreirás siempre y que tu sonrisa será para todos la esperanza de seguir trabajando por sus sueños.
Que dedicarás tanto tiempo a tus sueños, que no te quedará un minuto para encontrar defectos en los demás.
Que serás suficientemente tolerante, firme y generoso para combatir la pesadumbre, la pasión y el miedo…
Pero lo suficientemente feliz para no permitir la presencia del desaliento.

Autor desconocido

Recuerdos

Hace algunos días, mientras buscaba ciertas cosas, encontré un pequeño baúl en donde alguna vez guardé mis sueños; lo abrí y me sorprendí.

Ahí estaba mi sueño de terminar una carrera y titularme, también estaba mi sueño de viajar y conocer todo el mundo, ganar mucho dinero con un negocio propio era otro sueño.

No podía faltar el sueño de compartir mi vida con esa persona tan gentíl que algún día conocí, tampoco faltó el sueño de tener muchos amigos y ser reconocida en todos lados. Tantos y tantos sueños que por alguna razón no los pude realizar, por mi falta de decisión el tiempo se los comió.

No sé cuáles sean hoy tus sueños, pero lucha por ellos, y nunca permitas que tus sueños del futuro queden solo como recuerdos del pasado.

Autor desconocido

Depende de la forma

Un Sultán soñó que había perdido todos los dientes. Después de despertar, mandó llamar a un Sabio para que interpretase su sueño.

¡Qué desgracia Mi Señor! – exclamó el Sabio – Cada diente caído representa la pérdida de un pariente de Vuestra Majestad.
¡Qué insolencia! – gritó el Sultán enfurecido – ¿Cómo te atreves a decirme semejante cosa? ¡Fuera de aquí!
Llamó a su guardia y ordenó que le dieran cien latigazos.
Más tarde ordenó que le trajesen a otro Sabio y le contó lo que había soñado.
Este, después de escuchar al Sultán con atención, le dijo:¡Excelso Señor! Gran felicidad os ha sido reservada. El sueño significa que sobrevivirás a todos vuestros parientes.
Se iluminó el semblante del Sultán con una gran sonrisa y ordenó que le dieran cien monedas de oro. Cuando éste salía del Palacio, uno de los cortesanos le dijo admirado:
¡No es posible! La interpretación que habéis hecho de los sueños es la misma que el primer Sabio. No entiendo porque al primero le pagó con cien latigazos y a ti con cien monedas de oro.
Recuerda bien amigo mío – respondió el segundo Sabio – que todo depende de la forma en el decir… uno de los grandes desafíos de la humanidad es aprender a comunicarse.

De la comunicación depende, muchas veces, la felicidad o la desgracia, la paz o la guerra. Que la verdad debe ser dicha en cualquier situación, de esto no cabe duda, mas la forma con que debe ser comunicada es lo que provoca en algunos casos, grandes problemas.

La verdad puede compararse con una piedra preciosa. Si la lanzamos contra el rostro de alguien, puede herir, pero si la envolvemos en un delicado embalaje y la ofrecemos con ternura ciertamente será aceptada con agrado.

Autor desconocido