Dos días a la vez


Hay dos días en cada semana que no deben preocuparnos, dos días que no deben causarnos ni tormento ni miedo. Uno es ayer con sus errores e inquietudes, con sus flaquezas y desvíos, con sus penas y tribulaciones. Ayer se marchó para siempre y está ya fuera de nuestro alcance. Ni siquiera el poder de todo el oro del mundo podría devolvernos el ayer. No podremos deshacer ninguna de las cosas que ayer hicimos; no podremos borrar ni una sola palabra de las que ayer dijimos. Ayer se marchó para no volver.

El otro día que no debe preocuparnos es el mañana con sus posibles adversidades, dificultades y vicisitudes con sus halagadoras promesas ó lúgubres decepciones.

Mañana está fuera de nuestro alcance inmediato. Mañana saldrá el sol, ya para resplandecer en un cielo nítido o para esconderse tras unas densas nubes, pero saldrá .

Hasta que no salga no podemos disponer de mañana, porque todavía mañana está por nacer. Sólo nos resta un día, hoy. Cualquier persona puede confrontar las refriegas de un solo día y mantenerse en paz. Cuando agregamos las cargas de esas dos eternidades, ayer y mañana, es cuando caemos en la brega y nos
inquietamos.

No son las cosas de hoy que nos vuelven locos. Lo que nos enloquece y nos lanza al abismo es el remordimiento o la amargura por algo que aconteció ayer y el miedo por lo que sucederá mañana. De suerte que nos conformaremos con vivir un solo día a la vez para mantenernos saludables y felices.

Autor desconocido

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Prométeme

Que serás tan fuerte que nada podrá interrumpir la paz de tu mente.Que hablarás a todos de amor, felicidad y voluntadQue harás sentir a tu prójimo lo bueno que hay en el.
Que mirarás siempre el lado luminoso de las cosas, que pensarás sólo lo mejor y esperarás sólo lo mejor.
Que serás tan feliz por el éxito de tu amigo como si fuera tuyo.
Que olvidarás los errores del pasado, y luchar más por las grandes metas del futuro.
Que sonreirás siempre y que tu sonrisa será para todos la esperanza de seguir trabajando por sus sueños.
Que dedicarás tanto tiempo a tus sueños, que no te quedará un minuto para encontrar defectos en los demás.
Que serás suficientemente tolerante, firme y generoso para combatir la pesadumbre, la pasión y el miedo…
Pero lo suficientemente feliz para no permitir la presencia del desaliento.

Autor desconocido

Deshazte del equipaje viejo

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Hay muchos tipos de equipaje que llevamos con nosotros y que sabotean nuestra felicidad y éxito. Viejas heridas, palabras duras, actos inacabados, desconfianza de uno mismo, promesas rotas y miedos. Estas – y muchas otras más- son las cicatrices que nos han infligido los amigos, amados, socios o clientes.

Permite que todo esto se vaya, antes de que te sofoquen y envenenen sus actitudes y acciones. No permitas que el sol se ponga hoy, sin perdonar tus errores del pasado o a todas aquellas personas que te han hecho mal (desde el desaire más pequeño a la más grande injusticia). El verdadero propósito del perdón es aliviarte de una carga negativa.

Deshazte de todo el equipaje viejo, cualquiera sea su forma, antes de que se vuelva parte permanente de tu manera de ver, de tus s actitudes y tus conductas.

Autor desconocido

Abre la puerta

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Si abres una puerta, puedes o no entrar a una sala.
Puedes o no, entrar y quedarte observando la vida .
Pero si vences la duda, el miedo, y entras, das un gran paso:
En esta sala se vive.
También hay un precio… son innumerables puertas las que descubres.
El gran secreto es saber cuándo y cuál puerta debemos abrir.
La vida no es rigurosa, ella propicia errores y aciertos.
Los errores pueden ser transformados en aciertos cuando con ellos se aprende.
No hay seguridad en el error eterno.
La vida es generosa. En cada sala que uno entra, descubre tantas otras puertas.
La vida enriquece y ennoblece a la persona que se arriesga a abrir nuevas puertas, a mirar nuevos horizontes.
La vida privilegia a quien descubre sus secretos.
Pero la vida también puede ser dura y severa.
Si no traspasas la puerta, tendrás siempre la misma puerta delante.
Es la repetición ante la creación, es la monotonía monocromática ante
la multiplicidad de los colores, el estancamiento de la vida …
Para la vida, las puertas no son obstáculos sino , diferentes pasajes.
Es importante el poder atreverse a pasar por la puerta de lo desconocido, no
sabremos que nos traerá, pero seguro será bueno y mejor…

Autor desconocido