Lo que hay en el interior escondido…

Qué fácil es juzgar o criticar, sin antes descubrir lo que el interior del otro ha de guardar…

Al que casi no ríe y vive enojado, se le aísla sin preguntar qué ha vivido, qué le ha pasado. La rabia suele ser siempre un dolor comprimido, que crece y se endurece con el pasar del tiempo, sin haberlo sanado o compartido…
El violento no reacciona así habiendo recibido amor… seguro nunca lo vivió, se le negó, y tal vez solo golpes y violencia tuvo y conoció…

Las acciones y reacciones, responden siempre a lo que se ha vivido, todos tienen algo en el alma muy escondido; los seres humanos en algún momento de la vida han sufrido, y quizá muchas veces ese instante no se ha enfrentado como debió haber sido. Las heridas no han sanado, quedan abiertas y sangrando en un corazón que mientras esté latiendo, guarda todo lo que ha experimentado y sentido.

¿Por qué juzgar y criticar, sin antes conocer lo que realmente el interior de un ser ha de guardar?
Por eso; la incomprensión, la intolerancia, el desamor, la frustración y la soledad, son los sentimientos que a la paz interior han de pisotear. Se habla tanto de soñar por alcanzar la paz en el mundo, y ni siquiera en nosotros mismos la sabemos construir y sentir de verdad.

Autor desconocido

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Diálogo con el sielencio

Cuantas veces….queremos acercarnos a los demás con actitudes fraternales, y aunque aparentemente somos aceptados; ignoramos que nuestros receptores, no se sienten con la confianza de estrechar ese lazo…por esa forma a veces de arrogancia, que creen visualizar, por esas palabras reflexivas que reclaman nuestra presencia y que son tomadas con imposiciones…

Porque la sensibilidad que nos entregan, es tan frágil, que si no la cuidamos involuntariamente la hacemos añicos, dispersando escépticamente, lo que pudo ser un diálogo interesante

Cuantas veces, herimos inconscientemente, por no tener disponibilidad de paciencia, para analizar el entorno…sin percibir que está latente esa indiferencia gélida que nos duele.

Cuantas veces dialogamos con el silencio, por el desconsuelo de la soledad, pero somos tan exigentes, que solo pensamos en nuestros pesares…sin comprender el dolor de los demás, a quienes castigamos con esas actitudes de incomprensión.

Porque no entendemos ese lamento por la lejanía, y no hemos valorado ese amor que nos brindan…cuantas veces seguiremos así, sumergidos en ninguna parte, apesadumbrados por la soledad, y el vacío asfixiante que nos lastima tanto…

Autor desconocido