No digas nunca

No digas nunca: “Ya no puedo más” 

No sabes cuánta es la fuerza que descubre en sí el que se mira por dentro, el que se decide a seguir poniendo esfuerzos, cada vez más redoblados. 

No digas que no puedes más, cuando se trata de corregir tus defectos, siempre puedes poner un esfuerzo más. 

No digas que no puedes más, cuando se trata de sufrir, lo que tú has sufrido, ciertamente que no ha llegado a lo que otros están sufriendo a tu lado, si ellos pueden más, ¿por que tú no podrás? 

No digas que no puedes más, cuando se trata de ayudar a los otros; es tanto lo que tú tienes para darles, que nunca darás lo suficiente y nunca te darás del todo.
Sé más optimista contigo mismo, tente más confianza, cobra más valor, dilata tus horizontes, descubre nuevos campos de acción. 

Sea éste tu lema: “¡Siempre más y siempre mejor!”

Autor: Alfonso Milagro

Había una vez

Había una vez una joven que tenia de todo: hijos perfectos, un marido maravilloso, un buen empleo que le daba  muchísimas gratificaciones y una familia muy unida. Lo extraño es que ella no podía conciliar todo eso. El trabajo y los quehaceres la ocupaban todo el tiempo y su vida siempre era complicada en algunas áreas. Si el trabajo le tomaba mas tiempo, ella tomaba tiempo de los hijos, si surgían problemas, ella dejaba de lado al esposo para tener mas tiempo para resolverlos, y así las personas que ella amaba y sus necesidades pasaban a segundo lugar para más adelante.

Un día su padre, (un hombre muy sabio), le dio un hermoso regalo, UNA FLOR  muy cara y rara de la cual solo existía un ejemplar en todo el mundo, era única,  irrepetible.  Al entregársela  a la hija, este  le dijo: ” hija, esta flor te va a ayudar mucho, ¡más  de lo que te  imaginas! Tan solo tendrás que regarla, podarla de vez en cuando y a veces  conversar un poco con ella y a  cambio, te dará un perfume maravilloso y flores divinas. La joven quedó muy emocionada. A fin de cuentas la flor era  de una belleza sin igual.
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La auténtica suerte

¡La vida es como una lotería! Muchos creen haber perdido; peor todavía: creen que su vecino, más alegre y confiado, ha ganado. Sin embargo, los números de la lotería son tan diferentes entre sí. La diferencia radica en la forma de ver y en la forma de valorar. Y esto depende de cada uno de nosotros.

He encontrado un gran número de personas sensiblemente distintas entre sí. He escuchado sus más profundos secretos. Pero nunca he encontrado a nadie a quien le hubiera tocado “la lotería”, “el premio gordo”, de la pura y perfecta felicidad. Cada uno, de alguna forma, tenía algo que le contrariaba. Los creyentes llaman a este algo “la propia cruz”. Los indiferentes y los ateos lo llaman “no tener suerte”. Había incluso personas que, a pesar del sufrimiento y la desgracia, seguían contentas bajo el peso de las dificultades y contrariedades. Otras estaban abatidas, asqueadas y disgustadas.

A menudo, unas y otras, habían vivido la misma realidad, pero, ¡¡cuán distintos eran los resultados!! 

La vida es como una lotería. Sin embargo, cada uno puede poner mucho de sí.

Autor: P. Phil Bosmans

Te quiero como a nadie

¿Cuándo fue que empezamos a ser amigos? no lo sé. ¿No te parece gracioso que 
con tu pareja siempre quieres llevar la cuenta, recordar el día y el momento exacto en que se conocieron, cuando empezaron su relación, a que hora, en
 donde?

Con tu pareja celebras aniversarios, y con los amigos es algo que 
realmente sobra, no importa el momento exacto, la hora, el día en que los
 conoces, solo importa que a través de esos años meses y días vas
 construyendo momentos inolvidables.

Con el presente construyes las anécdotas del ayer, recuerdas tal o cual fecha 
por sucesos importantes pasados a su lado, pero no tienes la presión de
 recordar que en un día exacto fue que empezaste a ser amigo de alguien.

Es más, tal vez al principio te caía mal, o no pensaste que algún día
 podrías llevarte bien conmigo, o con la persona que hoy es tu gran amigo. 

Estuve pensando en todo ello, y bueno, no importa si los conozco de hace
 diez, veinte, cinco años o unos cuantos meses, lo importante es que en ese 
mismo tiempo se ha ido construyendo la confianza, el respeto, la tolerancia,
 el cariño. ¡Cuantos años cuesta el construirlos y que pronto se pueden
 perder! Sigue leyendo

Mendigos


No sólo son Mendigos los que andan por las calles mal vestidos, pidiendo de comer o beber porque tienen hambre, sed o frío. Hay en muchos rincones del mundo, miles de limosneros escondidos; elegantes, con techo, pan y vino, pero carentes de amor y sintiéndose por dentro vacíos.

Mendigos de un abrazo, de consuelo, de un beso, una mirada, de la presencia de un verdadero amigo o simplemente de una palabra de cariño.

Mendigos que sienten vergüenza de admitir que aunque tienen todo lo material, viven en la pobreza espiritual y se sienten frágiles como niños. Mendigos que darían todo lo que tienen por encontrar el verdadero amor o hallar dentro de sus familias la paz y el calor de hogar. Mendigos que temen volver a amar, porque ya bastante han sufrido han sido traicionados y heridos, tienen miedo de confiar.

Hay muchos hombres y mujeres que les cuesta aceptar y expresar la necesidad tan grande que tienen de sentirse realmente amados y valorados; Madres que imploran la atención de sus hijos; abuelos olvidados, niños y jóvenes que aunque lo tienen todo, se sienten abandonados por sus padres. Sigue leyendo

Obstáculos

Este texto que reproduzco aquí no es en realidad un cuento, sino más bien una meditación guiada, diseñada en forma de ensueño dirigido, para explorar las verdaderas razones de algunos de nuestros fracasos. Me permito sugerirte que lo leas lentamente, intentando detenerte unos instantes en cada frase, visualizándote en cada situación.

Voy andando por un sendero. Dejo que mis pies me lleven.

Mis ojos se posan en los árboles, en los pájaros, en las piedras. En el horizonte se recorta la silueta de una ciudad. Agudizo la mirada para distinguirla bien. Siento que la ciudad me atrae.

Sin saber cómo, me doy cuenta de que en esta ciudad puedo encontrar todo lo que deseo. Todas mis metas, mis objetivos y mis logros. Mis ambiciones y mis sueños están en esta ciudad. Lo que quiero conseguir, lo que necesito, lo que más me gustaría ser, aquello a lo cual aspiro, o que intento, por lo que trabajo, lo que siempre ambicioné, aquello que sería el mayor de mis éxitos.

Me imagino que todo eso está en esa ciudad. Sin dudar, empiezo a caminar hacia ella. A poco de andar, el sendero se hace cuesta arriba. Me canso un poco, pero no me importa.

Sigo. Diviso una sombra negra, más adelante, en el camino. Al acercarme, veo que una enorme zanja me impide mi paso.Temo… dudo. Sigue leyendo

No olvides los días hermosos

No olvides los días hermosos.

Cuando estés cansado, cuando estés en desacuerdo con lo que te rodea, 
cuando estés desesperado y te sientas profundamente desgraciado, acuérdate tan solo un momento, de los días hermosos.

Cuando te reías y bailabas, cuando estabas alegre con todo, como un niño sin problemas.

No olvides los días hermosos.

Cuando el horizonte por lejano que lo veas aparece oscuro y sin luz, 
cuando tu corazón esté lleno de tristeza y quizás también lleno de amargura, cuando aparentemente toda esperanza de nueva alegría ha desaparecido, te lo suplico, busca cuidadosamente entre los recuerdos los días hermosos.

Los días en que todo marchaba bien, sin nubes en el cielo, cuando cerca de ti había alguien que te hacia sentir amparado, cuando podías todavía entusiasmarte.

No olvides los días hermosos.

Si los olvidas no volverán más. Vuelve a ser dueño de ti mismo. 
Llena tu espíritu de pensamientos alegres, tu corazón de dulzura y de amor, tu boca de una sonrisa, y todo volverá a ir bien…
Autor desconocido